jueves, 7 de abril de 2022

La hipocresía de NTT Data y el negocio de la guerra

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A pesar de lo que los medios de comunicación pretenden hacernos creer, el mundo lleva en guerra continua desde hace muchas décadas. Leyendo los medios de desinformación estos días pareciera que la guerra en Ucrania es la primera que se produce desde que finalizara la Segunda Guerra Mundial. Nada más lejos de la realidad.


En octubre de 2001, tras los atentados del 11S, EEUU y sus aliados invadían Afganistán con la excusa de desmantelar Al Qaeda, grupo terrorista financiado por los propios EEUU durante años para combatir a la Unión Soviética y frenar el avance del socialismo. Esta invasión se llevó por delante la vida de al menos 38.000 civiles según la ONU, 150.000 muertos entre civiles y militares, además de generar 2,2 millones de desplazados. Sólo entre enero y agosto de 2021, según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, más de 558.000 personas han sido desplazadas internamente, huyendo de sus hogares para escapar de la violencia.


En marzo de 2003, de nuevo EEUU junto con una coalición internacional formada por el Reino Unido, Australia, Corea del Sur, Dinamarca, Polonia, El Salvador, España, Italia, República Dominicana, Nicaragua, Honduras y otros países, invadían Irak con la excusa del desarrollo por parte del gobierno Iraquí de armas de destrucción masivas, unas armas que nunca llegaron a aparecer y que supusieron la entrada en la guerra de España y el posterior atentado del 11M en 2004, en el que fallecieron 193 personas y alrededor de dos mil resultaron heridas. Más allá de las consecuencias fuera de Irak, esta guerra costó la vida de medio millón de personas, además de las 277.800 personas refugiadas y los 1,8 millones de desplazados internos, según datos de ACNUR.


Podríamos seguir exponiendo datos de Libia, Siria y muchos más, porque si algo caracteriza a este sistema moribundo son las guerras de rapiña. Pero vamos a centrarnos en 2 conflictos concretos, la masacre palestina por parte de Israel y la masacre en Yemen por parte de Arabia Saudí.


El Estado de Israel lleva décadas masacrando a la población palestina ante la pasmosa falta de intervención por parte de aquellos países que ahora se vanaglorian de querer proteger a la población ucraniana y no dudan en enviar armas, muchas de las cuales acaban en manos de nazis como los del Batallón Azov. Durante esas décadas, han perdido la vida decenas de miles de palestinos, habiendo asesinado Israel a más de 2.100 niños sólo desde el año 2000, además de los 5,6 millones de refugiados que según UNRWA han tenido que abandonar sus hogares, haciendo que la ocupación israelí sea cada vez mayor en territorio palestino.





En 2015 Arabia Saudí iniciaba una guerra en Yemen que ha costado la vida de al menos 233.000 personas según la ONU, casi la mitad niños menores de 5 años, y que esta misma organización califica como “la mayor catástrofe humanitaria del mundo”. El Representante de ACNUR en Yemen, Jean-Nicolas Beuze declaraba en 2021 ante los medios que “en 23 años de trabajo humanitario, pocas veces he presenciado tanta miseria y desesperación”.





¿Por qué nos centramos en estos dos conflictos? Porque las armas utilizadas para masacrar a los pueblos de Yemen y Palestina han sido vendidas, entre otras empresas, por NTT Data. En diciembre de 2016 el medio Andalucía Información publicaba una noticia sobre las puertas giratorias en la industria militar, en la que se indicaba que “Everis -ahora NTT Data- se dedica a la producción de armas (misiles), sistemas de Defensa y sistemas de armas terrestres de alta movilidad”, vendiendo “material militar a Israel, entre otros países”.





Por otro lado, en 2021 el periódico digital eldiario.es publicaba varios artículos en los que revelaba los contratos secretos mediante los cuales NTT Data -everis en aquel momento- había vendido armas a Arabia Saudí a pesar de que el Parlamento europeo y la ONU pedían que no se exportara más material militar a Riad.





Mientras tanto, los trabajadores de NTT Data hemos recibido en los últimos días correos electrónicos de la dirección de la empresa mostrando su preocupación por la población ucraniana y pidiendo realizar donaciones a través de ACNUR, unas donaciones que después la empresa usa para lavar su cara en los medios.








Tal es la hipocresía de una empresa que ha convertido la guerra en un lucrativo negocio, siendo cómplice de la muerte de cientos de miles de personas en todo el mundo, pero que ahora intenta lavar su cara porque, según parece, los muertos ucranianos son más importantes que los palestinos o los yemeníes.


La misma hipocresía de los gobiernos capitalistas que han mirado para otro lado durante años mientras el propio gobierno ucraniano masacraba a las poblaciones del Donbás pero que ahora se exhiben enérgicos en sus condenas y su ayuda militar, mostrando su absoluta sumisión a la OTAN y a los intereses del imperialismo de EEUU.


En las guerras interimperialistas la clase obrera pone los muertos y sólo recibe más miseria y pobreza. Los trabajadores no podemos ser partícipes de guerras de rapiña para adueñarse de los recursos del mundo.  Desde el Sindicalismo de Clase tenemos claro que nuestra solidaridad debe ser con los trabajadores de todos los pueblos que sufren estas guerras, sean ucranianos o yemeníes, palestinos o sirios.


Desde Alternativa Sindical de Clase hacemos un llamamiento a toda la clase trabajadora del Estado español para organizarse y exigir la salida de la OTAN, alianza militar al servicio de los EEUU que en sus ansias de dominar el planeta siembra el mundo con la muerte de millones de trabajadores inocentes.


¡Ni guerra entre pueblos ni paz entre clases!

¡No a las guerras imperialistas!



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martes, 5 de abril de 2022

La empresa bloquea la negociación mientras los trabajadores no nos movilizamos

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Ante el intento de CCOO de manipular los hechos para culparnos del bloqueo de la negociación de las condiciones del teletrabajo, vemos imprescindible volver a poner blanco sobre negro cuál es la situación de la mencionada negociación de la forma más objetiva y sintética posible, dejando nuestra valoración sobre la actitud de CCOO para el final.


Hechos en la negociación del teletrabajo

A continuación vamos a enumerar los hechos más relevantes respecto a la situación actual de la negociación:

  • El 29 de noviembre de 2021, la empresa finalizaba la 9ª reunión de negociación antes de lo previsto (se había previsto que durase una hora) determinando que si no íbamos a llegar a un acuerdo en lo económico no tenía sentido seguir negociando el resto de puntos.
















  • El 3 de diciembre de 2021, tan solo cuatro días después, el Comité de Empresa envía un comunicado (aprobado en pleno ese mismo día) a los representantes de la Empresa en la mesa de negociación indicando claramente que la postura del Comité no es inamovible e instando a la Empresa a que se posicione.

























  • El 20 de diciembre de 2021, la empresa responde con evasivas, indicando esta vez que “los acuerdos que de la misma (la negociación) se derivan como un “todo” que debe ser valorado en su conjunto”, argumento contrario al que alegaron para dar por terminada la reunión del 29 de noviembre. Además, evitan aclarar si su postura es o no inamovible usando la enrevesada sentencia “esta Dirección empresarial no puede mostrar su oposición/negativa a variar las posiciones hasta ahora mantenidas”. Podría intuirse de este correo que la Empresa tiene intención de seguir negociando, a pesar de recordarnos que no tiene obligación legal (es decir, que las leyes le permiten imponer las condiciones que deseen unilateralmente). Así lo expresan al indicar “debemos indicar que es voluntad firme de la compañía, aún cuando legalmente no resulta exigible, la consecución de un acuerdo en materia de trabajo a distancia con la Representación Legal de los Trabajadores del centro de Sevilla que tenga por objeto la regulación de las principales características del sistema de teletrabajo de la plantilla de Sevilla”. Sin embargo, no se han convocado más reuniones para continuar la negociación. ¿Por qué? Pues porque la empresa, en lugar de responder a la cuestión que le planteaba el Comité de Empresa, devuelve la pelota preguntando algo que el Comité ya aclaraba en su escrito anterior.
























  • El 6 de febrero de 2022, el Comité de Empresa responde a la Empresa con un comunicado (aprobado en pleno el día 18 de enero) reiterando que su postura no es inamovible, como ya había indicado en el correo anterior.




























  • A 5 de abril de 2022, la empresa no ha respondido al correo del 6 de febrero ni ha vuelto a convocar reunión para continuar con la negociación, dejando esa “voluntad firme” de la que hablaba en el correo del 20 de diciembre en una mera declaración de intenciones sin implementación práctica.


Conviene aclarar también, como se ve en ese mismo correo de la empresa del 20 de diciembre, que esta negociación, al estar siendo negociada por el Comité de Empresa del centro de Sevilla, tendría exclusivamente ese ámbito, es decir, el centro de Sevilla. Que lo acordado se extienda al resto de centros dependerá de la batalla que se plantee después.

Conclusión: La Empresa ha paralizado la negociación.

Como se puede comprobar a tenor de los hechos anteriormente descritos, el Comité de Empresa ha manifestado reiteradamente su voluntad de negociar, así como que su postura no es inamovible, mientras que la Empresa ha evitado aclarar cuál es su postura al respecto, al tiempo que lleva casi 4 meses sin convocar reuniones de la mesa de negociación. Por lo que de facto, es la Empresa la que está paralizando intencionadamente la negociación sobre las condiciones de teletrabajo.


Y es que, al contrario de lo que quiere hacer ver CCOO, la disputa aquí no es entre sindicatos, sino entre los intereses de la Empresa (que siempre buscará pagar lo menos posible) y los intereses de los trabajadores (a quienes nos interesa cobrar más). Por tanto, ¿quién tiene el poder de desbloquear la negociación? Pues efectivamente, la Empresa podría reactivar las negociaciones enviando una simple convocatoria a los miembros de la mesa de negociación. Pero también los trabajadores tienen el poder, no sólo de obligar a la empresa a desbloquear la negociación, sino incluso de decantar ésta en favor de los intereses de la plantilla.


Entonces, ¿para qué están los sindicatos?

Los sindicatos son el paraguas bajo el que los trabajadores pueden organizarse, pues el poder de luchar por sus condiciones y sus derechos (en definitiva, por sus intereses) se diluye si se enfoca individualmente, y sólo cobra fuerza de forma colectiva y organizada.


Los delegados sindicales y delegados del Comité son sólo Representantes de los trabajadores, es decir, pueden hablar en nombre de los trabajadores, dan la cara ante la empresa, preparan la documentación para comunicaciones con la empresa, para denuncias, revisan documentación confidencial para detectar prácticas ilegales, etc… Pero ni con todo este trabajo pueden sustituir al conjunto de los trabajadores en su papel colectivo. Es decir, los representantes de los trabajadores no tienen el poder que el conjunto de los trabajadores puede llegar a tener si estos se organizan, por más que se guíen por principios de clase y por muy comprometidos que estén con la defensa de los derechos de sus representados.


La Empresa lo sabe y por eso se permite postergar indefinidamente todas aquellas negociaciones en las que se podrían conseguir avances para la plantilla. Por eso ignora sistemáticamente todos los informes negativos que el Comité emite respecto a multitud de documentos con políticas abusivas unilateralmente impuestas. Por eso promueve cínicamente sesiones motivacionales mientras nos mantiene a los trabajadores a la cola de los salarios del sector y a la cabeza en horas trabajadas.


El discurso de Proyecto Motocicleta

Si todo lo anterior es cierto, ¿por qué el discurso de Proyecto Motocicleta va en una línea totalmente diferente? En primer lugar, porque cumplen con la política de la organización a la que pertenecen que se basa en mantener la paz social (es decir, mantener a los trabajadores sumisos) mientras firman traiciones a cambio de liberados y prebendas.

Cualquiera que entienda mínimamente la lógica capitalista puede entender que ninguna empresa va a dar nada sin recibir algo cambio (generalmente de más valor que lo que da) o si simplemente le sale más rentable no dar nada. Por tanto, cualquiera que afirme que puede conseguir algo de un empresario simplemente con reuniones y sin implicar a la plantilla, o miente o peca de ingenuidad o vende algo a cambio de las migajas que presume haber conseguido.


Y en segundo lugar, porque a pesar de acusarnos a los delegados de ASC de participar en política, son ellos los que desde su autoasignado rol de oposición están dispuestos a cualquier cosa con tal de ensuciar la imagen de ASC, incluyendo la manipulación, los bulos y la tergiversación de los hechos. En lugar de trabajar para ganarse el respeto de la plantilla, prefieren dedicar sus esfuerzos a intentar que desconfíen de nosotros mediante burdos intentos de caricaturizarnos como dictadores autoritarios. ¿A qué vendría si no el reclamarnos no haber apoyado una propuesta de miseria más de dos meses después de que la misma fuese rechazada en el pleno del 3 de diciembre de 2021? Propuesta que, tal y como se ha explicado anteriormente, la empresa tampoco tiene obligación de aceptar.


Las promesas de ASC

Otro de los recursos recurrentes por parte de la sección sindical de CCOO en la empresa es hablar de promesas incumplidas por parte de ASC. Pero revisemos nuestro programa electoral:




Cualquiera con un mínimo de comprensión lectora puede ver que las propuestas que echa en cara CCOO a ASC son propuestas para un convenio de empresa. Convenio que no se ha empezado siquiera a negociar porque la empresa no tiene obligación legal. De hecho, las negociaciones abiertas (teletrabajo y plan de igualdad) sí son imperativos legales, aunque en el caso del teletrabajo, no tienen por qué preocuparse si no hay acuerdo, y en el caso del Plan de Igualdad ya se han encargado de expulsar a ASC de la negociación, con la colaboración necesaria de los delegados de Proyecto Motocicleta.


Como hemos explicado en apartados anteriores y expresábamos en el propio programa electoral es “con el apoyo de la plantilla y su movilización” como se puede conseguir “una posición de fuerza que nos permita negociar de igual a igual estas y otras medidas”. De ahí a pretender que las propuestas ahí expresadas iban a conseguirse mágicamente por depositar uno u otro voto en una urna, hay todo un mundo. Lo que sí prometimos rotundamente fue no firmar retrocesos, así como negociar siempre para avanzar, pero nunca para recortar derechos a los trabajadores.


¿Puede ASC bloquear la negociación y la implantación de condiciones desfavorables?

Rotundamente no. En primer lugar, porque en caso de que la negociación se cierre sin acuerdo, la empresa puede aplicar unilateralmente las condiciones que desee, pues la ley le exige negociar pero no llegar a un acuerdo, tal y como vimos anteriormente y la empresa nos recuerda constantemente.


Y en segundo lugar, porque los aliados de la empresa suman mayoría en el Comité. Así se vió cuando CCOO y Actúa se aliaron para destituir a nuestro compañero Guillermo Ramos como Presidente del Comité, o cuando ambas formaciones se mostraron de acuerdo en expulsar a ASC de las negociaciones del Plan de Igualdad, así como cuando los diez delegados que suman se han puesto de acuerdo para rechazar que el Comité presente ciertas denuncias, o para aprobar propuestas consistentes en salvar el culo a la Empresa corrigiendo documentos antes de que planteásemos la pertinente denuncia.


Así pues, compañero, compañera, que no te engañen. Aquí nadie regala nada y menos aún las empresas. Las mejoras en las condiciones se consiguen luchando y el poder para hacerlo lo tienen los trabajadores unidos y organizados. 


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jueves, 17 de marzo de 2022

Sobre la inflación, la moderación salarial y su impacto en los precios

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A ningún trabajador se le escapa que la inflación (al 7’6% en febrero) hace que cada día sea más costoso llenar el frigorífico y el depósito del coche y más abultadas las facturas. Y es que cuando el IPC sube pero los salarios permanecen iguales, estos se devalúan, constatando la pérdida de poder adquisitivo, es decir, el empobrecimiento de los trabajadores.


La mal llamada “crisis del coronavirus”, en la que la burguesía ha multiplicado sus ingresos mientras los trabajadores nos sumíamos en la miseria y en la precariedad (aún más que antes), ha encadenado con la guerra de Ucrania, en la que el gobierno más progresista de la historia ha metido al pueblo español y que ya ha anunciado que la van a pagar los trabajadores. Pero ¿qué implica la moderación salarial en un contexto de inflación? ¿Realmente afectan los salarios al aumento de la carestía de vida? En este comunicado, vamos a intentar explicar algunos conceptos básicos para entender qué implica todo esto.


Inflación + Contención salarial

Como hemos resumido al principio, la inflación hace que se devalúe la moneda, haciendo que con una misma cantidad (de euros en nuestro caso) se puedan comprar/pagar menos cosas. Así, mantener los salarios como antes de la inflación hace que la economía doméstica se resienta al tener que pagar más por los mismos productos o servicios.





Así, la forma de mantener el poder adquisitivo (o recuperar el perdido) pasa por exigir que los salarios aumenten conforme al IPC. Pero, ¿por qué entonces pide el gobierno moderación salarial para “evitar caer en una espiral inflacionaria, que mine el poder de compra de las familias, de los ahorradores y que ponga en riesgo la recuperación económica.”?

Ya hemos visto que el poder de compra de las familias trabajadoras ya se está viendo minado. Ahora analicemos si es cierto que el aumento de salarios implica un aumento en los precios, y por tanto en la inflación.


Impacto de los salarios en la inflación

Este es un debate recurrente cada vez que se anuncia una subida del SMI (se dió incluso con la última subida de 15 ínfimos euros), por ejemplo, o cuando en un sector, los trabajadores se organizan para pedir una mejora salarial, pues se suele alegar que si aumentan los costes de producción, aumentará el precio del producto final. Pero, ¿es esto cierto? Analicemos en qué consisten los gastos de producción y cómo se decide el precio final de un producto.


Pongamos por ejemplo una fábrica de mesas. Supongamos que el coste de inmuebles, maquinaria y materiales para cada mesa asciende a 20€ por mesa. A eso le tenemos que sumar el salario del trabajador. Pongamos que por cada mesa cobra otros 20€. Por último, supongamos que el precio de mercado de cada mesa es de 100€. ¿A cuánto se venderán las mesas de esa fábrica? ¿A 40€ (salarios + materiales y medios de producción) o a 100€ (precio de mercado)? ¿A dónde van los 60€ restantes? Obviamente, el dueño de la fábrica (de los medios de producción) venderá la mesa al precio más alto que pueda, en este caso 100€, y se apropiará de los 60€ de diferencia. Esta diferencia se denomina plusvalía. Dicho de otro modo, el trabajador transformará las materias primas haciendo uso de los medios de producción e incrementará su valor en 80€, de los cuales recibirá 20€ en concepto de salario, mientras que los 60€ de plusvalía se los apropia el patrón.


Ahora bien, si aumentan los salarios, pero el precio de mercado (es decir, el precio al que se venden mesas de las mismas características) se mantiene, el patrón no podrá aumentar el precio de las mesas para mantener su ganancia (la plusvalía), pues nadie compraría mesas por encima de su valor de mercado, sino que tendrá que mantener el precio de mercado viendo reducida su ganancia. 






Con este ejemplo queda explicado por tanto, que es el mercado quien fija los precios de los productos, y no los salarios de los trabajadores que los producen. Pero veámoslo también con datos reales:





Como se puede comprobar, la variación de salarios no se corresponde en lo más mínimo con la variación del IPC. Por tanto, el aumento salarial no produce impacto alguno en el aumento de la inflación. Sin embargo, el aumento de la inflación sí tiene un impacto negativo en el poder adquisitivo de nuestros salarios como vimos al principio.

¿Por qué entonces se pide moderación salarial?

Ante la subida generalizada de precios de ciertas materias primas, el mercado hace que se eleve de forma generalizada el precio de los productos para mantener su rentabilidad, es decir, el porcentaje de beneficios que obtiene la burguesía respecto al dinero invertido. O dicho de otro modo, para que no se devalúen las inversiones, se devalúan los salarios.





Se trata por tanto de una fórmula para que los trabajadores asumamos íntegramente el coste de la crisis perpetua que vive ya el capitalismo. En el mejor de los casos, tendremos que “apretarnos el cinturón” y contener el consumo familiar para que no se dispare el gasto. Muchas otras familias, que ya vivían con el cinturón apretado desde mucho antes de 2020 tendrán que buscar ingresos extras multiplicando las horas de trabajo (bien como asalariados, bien como falsos autónomos), o vivir directamente de la caridad o la delincuencia, puesto que la automatización y la robotización hacen que cada vez se necesiten menos horas de trabajo.


Contra el empobrecimiento: HUELGA GENERAL

Ante semejante disyuntiva que como vemos es constante en el capitalismo, los trabajadores tenemos que plantearnos si vamos a ser cómplices de la miseria que se nos viene encima sólo porque “nuestro sector no está tan mal” o si nos plantamos para detener este empobrecimiento general y continuado en el que los trabajadores de las TIC hemos perdido ya más de un 30% de poder adquisitivo acumulado desde 2010.

Los trabajadores debemos organizarnos en los centros de trabajo y unirnos a asociaciones vecinales, de estudiantes, de pensionistas, etc para luchar no sólo por detener la depauperación de nuestros salarios y derechos laborales, sino también para luchar por una sanidad y educación dignas y por una gestión de recursos que ponga las necesidades del pueblo por delante de los beneficios económicos de unos pocos.

Es necesario por tanto la unión de todas las luchas en una sola, en un Frente Único del Pueblo que vertebre la lucha de la clase obrera contra el poder del capital el cual ya sólo puede traernos miseria y muerte.

Por todo ello, desde ASC nos adherimos a la convocatoria de Asamblea Popular que tendrá lugar el próximo 2 de abril a las 11:00 en el centro cívico del Cerro del Águila en Sevilla, y animamos a todos los trabajadores a asistir a la misma para comenzar a organizarnos.



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miércoles, 16 de marzo de 2022

Nominas, SMI y muy poca vergüenza

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El pasado 10 de marzo, UGT publicaba un comunicado con asunto “Nóminas y SMI - Comunicado n.º 19 XVIII Convenio TIC de UGT” donde, nuevamente, se retratan y retratan el Convenio de Traición que firmaron días antes de la Navidad de 2017 a espaldas de todos los trabajadores del Sector.

Dice UGT el 10 de marzo de 2022, subrayamos y ponemos en negrita el 2022, lo siguiente:




Esto significa que un convenio que entró en vigor en marzo de 2018, hace 4 años, ha visto cómo casi el 42% de sus niveles profesionales recogen salarios por debajo del SMI, porcentaje que asciende al 67% si nos fijamos solo en las áreas 1,2 y 4.


El 20 de diciembre de 2017, UGT publicó un comunicado con asunto “Hoy se ha firmado el nuevo convenio colectivo de empresas consultoras y servicios informáticos” donde decían lo siguiente:






Dejamos a vuestro criterio si la nueva clasificación profesional que firmaron CCOO y UGT a espaldas de los trabajadores del Sector era “moderna”, “cercana”, “clara y definida”. Para ASC no fue más que una bajada de pantalones de CCOO y de UGT, una traición más que, como CCOO ha reconocido, no era más que un copy paste que nos ha llevado a la cola de Europa.


Habíamos subrayado el año 2022 porque UGT sigue hablando de los niveles 3-E-II y 3-E-III. Aquellos niveles que en diciembre de 2017 os decían que el XVII Convenio TIC liquidaría resulta que no ha sido así, y en 2022 siguen estando vigentes como ellos mismos reconocen. ¡Así te engañan CCOO y UGT, compañero/a!


El Gobierno ha subido para 2022 el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 13.510 euros anuales a 14.000 euros, un incremento nominal del 3,63%. Esta subida del SMI supone un retroceso, en términos de salario real, de prácticamente el 3% con respecto al año 2021 para los trabajadores que cobran el salario mínimo.


Los trabajadores del Sector TIC, a 31 de diciembre de 2021, hemos visto cómo nuestros salarios reales han perdido un 30,25% de poder adquisitivo en los últimos 11 años:






Ni que decir tiene lo que está pasando con los precios, con la carestía de vida, desde hace 2 semanas, cuando los precios se han llegado prácticamente a duplicar. En la prensa, anteayer, podíamos leer cosas como:






CCOO y UGT ya han demostrado cómo no dudan en engañarte y en venderte. En el sector TIC el XVII Convenio TIC ha significado un retroceso de los salarios reales de los trabajadores en más del 30% en estos 11 años.


Mientras los salarios de los trabajadores retroceden cada vez más, las subvenciones a los sindicatos CCOO y UGT crecen, por ello firman las traiciones que firman, y por ello la patronal está bien tranquila, pues sabe que CCOO y UGT son los primeros que van a impedir y se van a oponer a la movilización de los trabajadores. La Patronal sabe que los trabajadores sólo podemos conquistar derechos y mejoras económicas con movilización y organización, por ello otorgan suculentas subvenciones a CCOO y UGT, para que hagan su labor de zapa contra la clase trabajadora, para que sirvan a los intereses de los empresarios y su Gobierno.


O nos organizamos o seguiremos empobreciéndonos, no hay más. Por ello, te pedimos que fortalezcas a ASC, pedimos tu afiliación y tu participación para conformar una fuerza lo suficientemente potente para poder defender nuestros intereses como trabajadores. A nivel general hay que fortalecer el sindicalismo de clase —el sindicalismo perteneciente a la Federación Sindical Mundial (FSM)— y liquidar a CCOO y UGT, es necesario para los trabajadores y trabajadoras la unión de todos para forzar a las empresas a la aceptación de unas condiciones laborales y económicas donde los trabajadores recuperemos el poder adquisitivo que nos han arrebatado, que nos han robado los traidores (CCOO-UGT), la Patronal y el Estado. Para ello los trabajadores debemos construir una fuerza que nos sirva para la citada labor, y esa fuerza está en la participación de todos y todas.


¡Unidos y organizados en base a los principios de la clase obrera lo somos todo, aislados y en manos de los lacayos amarillos de las empresas no somos nada!


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