Recientemente hemos visto en diferentes medios de comunicación que existen varias sentencias que, a priori, garantizan el derecho de los trabajadores a recuperar los días festivos que caen en sábado. Más concretamente, la sentencia del Tribunal Supremo núm. 372/2025 de 30 de abril de 2025 dictada por la Sala cuarta hace referencia a trabajadores que, en una misma empresa, alternan los días de descanso con otros trabajadores, y al coincidir su día de descanso con un festivo, acaban trabajando más días que otros compañeros.
Debemos aclarar
que, a día de hoy, ninguna sentencia del Supremo garantiza que, si un
festivo cae en sábado, se pueda compensar con otro día para aquellos
trabajadores cuya jornada de trabajo se distribuye de lunes a viernes.
Por ello, la
jurisprudencia actual sólo aplicaría a los trabajadores que realizan su trabajo
dentro de un sistema de turnos, de lunes a domingo, dónde
un festivo pudiera solaparse con su descanso semanal.
Si bien esa
sentencia se podría extrapolar a los días de descanso que caen en un sábado en
empresas en que se descansa siempre en fin de semana, cuestión que habría que
dirimir en los juzgados y sentar jurisprudencia al respecto, el caso de NTT
DATA es especial, puesto que la empresa impone una redistribución irregular de la
jornada, compensando el exceso de jornada que sobrepase las 1800
anuales que marca el convenio con días compensados (denominados festivos de
empresa en algunos documentos), por lo que en ese sentido, se estarían
compensado esos festivos.
No obstante,
consideramos que la gestión de la distribución irregular de la jornada no se
ajusta a la legalidad como ya comentamos en este comunicado y en este otro y sino que es por otras cuestiones
como la inexistencia de jornada intensiva de verano (se está recuperando el
resto del año, e incluso a trabajadores con jornadas de 40 horas sin
redistribución se les obliga a recuperar las horas de jornada intensiva).
Por eso insistimos
que la única salida real es la organización colectiva. No se trata de esperar a
que otros actúen, sino de tomar conciencia y actuar como clase. La trampa no es
sólo empresarial, también es institucional. Y se combate con el mismo antídoto:
organización, solidaridad y acción.
Afiliarse,
participar, alzar la voz, no es un gesto simbólico, es una forma de defensa.
Solo desde la unidad podremos evitar que nuestros derechos sigan perdiéndose
entre papeles, excusas y trámites eternos. Porque lo que está en juego no son
sólo las vacaciones: es nuestro tiempo, nuestra dignidad y nuestra fuerza como
clase trabajadora.
Organización, solidaridad y acción. Siempre.





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