El pasado 5 de febrero se celebró una reunión en la que la empresa citó al Comité de Empresa y las Secciones Sindicales para presentarnos lo que denominan el nuevo «Modelo Talento». Bajo este nombre ambiguo y atractivo, la empresa despliega una estrategia que afecta a toda su geografía, no solo a España, sino también a otros países donde opera.
Nos explicaron la nueva «arquitectura de talento
englobada por el marco de la categoría» y de un supuesto acompañamiento de las
trayectorias profesionales de los trabajadores. Definen un «mapa de talento»
que, en realidad, no es más que una reclasificación de roles internos, creando
nuevas familias profesionales como engineering, enterprise solutions
engineering, enterprise solutions analysis, architecture, etc.
Como es sabido,
estas categorías son propias de NTT DATA Solutions o otras empresas del grupo.
Este hecho refuerza las sospechas que manteníamos acerca de la unificación de
NTT DATA Solutions con NTT DATA Spain Center en lo que denominan GDNe.
Pero conviene preguntarse si ya existen categorías en el
convenio colectivo, y si ya existen categorías internas, ¿por qué cambiarlas
ahora?
La empresa lo presenta como una evolución del talento,
pero no es más que una reorganización que traslada familias de puestos que
hasta ahora pertenecían a Solutions hacia Centros, donde los salarios son más
bajos.
¿Pretenden que trabajadores de Centros realicemos las
mismas funciones que se hacen en Solutions, pero con una retribución menor?
¿Habrá despidos en Solutions?
Para adornar esta operación, la empresa recurre a un
discurso plagado de términos grandilocuentes pero vacíos: «itinerarios
profesionales flexibles y personalizados», «desarrollo basado en interés,
capacidad y oportunidad», «evolución profesional abierta y no lineal»,
«proyección profesional a largo plazo». Afirman que el modelo aporta «mayor
claridad sobre roles y expectativas», «transparencia en posibilidades de
desarrollo», «coherencia entre la unidad y las personas» y «un lenguaje común
para gestionar talento».
Sin embargo, ninguna de estas palabras se traduce en
hechos concretos. Lo cierto es que las características y responsabilidades de
cada rol siguen siendo difusas y abstractas, lo que permite a la empresa
enmascarar las funciones y tareas reales de cada trabajador.
Este oscurantismo no es casual. Al no definir claramente
las tareas, la evaluación de la categoría y el salario en las revisiones
periódicas queda completamente subjetiva, a merced de los criterios
unilaterales de la empresa.
A esto se suman los cientos de casos de trabajadores que
realizan tareas de categoría superior sin recibir una compensación económica
por ellos.
En el documento se
especifica que la posibilidad de acceder a un puesto distinto estará supeditada
a que dicho puesto responda a las necesidades de la empresa. Sin embargo, ni
los trabajadores ni la RLT disponemos de información alguna sobre cuáles son esas
necesidades, ya que se nos ha negado el acceso a la documentación relativa a
los contratos mercantiles. En este sentido, consideramos que no existe
transparencia, por mucho que la empresa presuma de ella. Esta opacidad
repercute directamente y de forma negativa en el trabajador, pues al no conocer
los criterios ni las vacantes reales, se le imposibilita acceder al rol
deseado, reservándose así la empresa la facultad unilateral de asignar los
puestos de trabajo según sus propios y opacos criterios. Una vez más, mienten a
la plantilla.
Y hay una ausencia clamorosa en toda la presentación: el
salario.
En ningún momento de la reunión la empresa mencionó cómo
se traducirá este nuevo modelo en términos retributivos. Se limitaron a decir
que «el mercado ha evolucionado» –y, efectivamente, la empresa ha aumentado sus
beneficios cada año fiscal–, pero ¿evolucionan también los derechos de los
trabajadores y los salarios? La respuesta es no. Y este nuevo plan no parece
ser la excepción.
Añaden, como de pasada, que «respetarán la normativa de
cada país». Una afirmación que, lejos de tranquilizarnos, nos hace
preguntarnos: ¿es esto una puerta abierta a futuras deslocalizaciones? ¿A
nuevos despidos? La ambigüedad de la empresa solo alimenta nuestras sospechas.
También dudamos mucho que la empresa vaya a respetar la normativa de cada país,
pues ya tienen condenas judiciales por vulneración de derechos fundamentales.
Además, la empresa asegura que este modelo se implantará
en junio o julio, pero lo hace sin haber entregado a la RLT la documentación
necesaria: ni las tablas de equivalencias entre las antiguas categorías
internas y las nuevas, ni entre las categorías internas nuevas y las de
convenio, ni las bandas salariales, ni los criterios de promoción, ni las
tareas concretas asociadas a cada rol. El único documento que nos mostraron
contiene descripciones abstractas y difusas, inútiles para conocer las
obligaciones reales de cada puesto.
Así pues, se limitaron a
informarnos, sin mostrar ninguna disposición a negociar. Nos invitaron, como
siempre, a «enviar propuestas e ideas», para luego tomar una decisión
unilateral que afecta a toda la plantilla, sin contar con la opinión de la
representación legal de los trabajadores.
Como excusa, alegan que «esto ya se negoció en su momento
en el convenio sectorial», pero esa negociación se llevó a cabo exclusivamente
con CCOO y UGT, sindicatos que no tienen actividad o representación en NTT
Data. No se negoció un convenio de empresa con quienes realmente representamos
a los trabajadores.
Por eso, desde ASC insistimos en la urgencia de contar
con un convenio colectivo propio que ponga límite a esta discrecionalidad y
garantice nuestros derechos.
En resumen, lo que la empresa presenta como una
modernización del talento no es más que una cortina de humo para encubrir una
modificación sustancial de las categorías internas, que no se corresponden con
las del convenio. El objetivo real es que los trabajadores asuman más tareas de
las que les corresponden por su categoría real, aumentando la carga de trabajo,
mientras se reduce el coste salarial.
Desde ASC denunciamos este modelo y exigimos la documentación completa, la apertura de una negociación real y, sobre todo, la defensa de nuestros salarios y condiciones laborales.





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